lunes, 20 de noviembre de 2023

El mendigo y la gata

 Érase una vez una gata barcina que vivía en la calle entre basuras y carreteras peligrosas.
Una noche comenzó a llover mucho y la gata no tenía donde cobijarse, afortunadamente encontró refugio bajo unos techos de metal donde conoció a un mendigo que también estaba allí.

Al mendigo le impactó la belleza del animal, al acercarse se dio cuenta que tenía una placa con una inscripción: "Felicidad". No sabía si era su nombre o tal vez un mensaje del destino, quién sabe; misteriosamente la lluvia cesó y con un gesto cariñoso se despidió de ella.

Al día siguiente el mendigo hizo lo de siempre, sentarse en las calles para mendigar y estando allí inesperadamente alguien le ofreció un trabajo que no dudó en aceptar, poco después una pareja de jóvenes le regaló ropa de buena calidad y horas más tarde fue premiado en un sorteo multimillonario con el que ganó una numerosa cuantía de dinero. Se preguntaba qué clase de suerte sería esa y por qué le estaban sucediendo cosas tan buenas, entonces recordó aquel encuentro que tuvo con la gata barcina la noche anterior que tanto le cautivó y aquella inscripción "Felicidad" había cobrado sentido. Estaba convencido de que su encuentro con ella le había cambiado la vida así que decidió buscarla.

Volvió al refugio para ver si la veía pero no halló rastro del felino...
Pasó el tiempo y el hombre ya la daba por perdida, pensó que por lo menos aliviaría su pena dándole de comer a algunos otros gatos callejeros con la esperanza de volver a verla.
Así que entró a una tienda de animales para comprar comida y mientras hablaba con la dependienta escuchó un maullido, al girar la cabeza vio en una vitrina una gata en exposición, no se lo podía creer, ¡era ella! ahora entendía por qué no la había encontrado, le preguntó a la dependienta que había pasado con esta gata y le dijo que la encontraron tirada en la calle sin fuerzas para andar.
Así que, ahora que tenía dinero suficiente, se quedó con ella para cuidarla y darle un hogar para vivir.
El que un día fue mendigo y salió de la pobreza gracias a la suerte de esta gata que le hizo tan feliz, ahora la adopta para devolverle la misma felicidad que un día ella le dio.
Y de este modo el mendigo y la gata pasaron a vivir una vida mejor, juntos y felices para siempre.

Moraleja: La felicidad puede llegar del modo más inesperado, incluso en las peores situaciones siempre hay un hilo de esperanza.


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